Definición de la enfermedad de Parkinson

La enfermedad de Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa, de curso crónico y progresivo, con afectación multisistémica, tanto a nivel del sistema nervioso central como periférico, lo que provoca la aparición de síntomas motores y no motores. La degeneración neuronal de la sustancia negra por agregados proteicos de alfa-sinucleína conlleva a una disminución en los niveles de dopamina y la consiguiente aparición de los síntomas motores (temblor, rigidez, lentitud de movimientos). Sin embargo, la degeneración afecta a otras áreas del sistema nervioso produciendo una alteración en otros neurotransmisores dando lugar a una gran variabilidad de síntomas. En este sentido, la enfermedad de Parkinson afecta de diferente manera a cada persona que la padece. Se ha puesto de manifiesto que la neurodegeneración comienza antes de que se manifiesten los síntomas motores y se han identificado como síntomas premotores la depresión, reducción del olfato, estreñimiento y el trastorno de conducta del sueño REM (ensoñaciones vívidas).

A pesar de todos los avances de la neurología, hoy en día la causa de la enfermedad de Parkinson sigue siendo desconocida, por lo que tampoco se sabe cómo prevenirla. Afecta tanto a hombres como a mujeres, y más del 70 % de las personas diagnosticadas de enfermedad de Parkinson supera los 65 años de edad. Por lo tanto, la edad es un factor de riesgo para su desarrollo. Sin embargo, no es una enfermedad exclusivamente de personas de edad avanzada ya que el 30 % de los diagnosticados son formas familiares que afectan a menores de 50 años. En este sentido, la genética es otro factor de interés.

Autores: Dra. Mª José Catalán y Dr. Alfredo Rodríguez del Álamo
Actualización: Dra. Ana Rodríguez Sanz, neuróloga del Hospital La Paz de Madrid

Síntomas motores

  • Temblor: Lento y rítmico. Predominan estando en reposo y disminuyen al hacer un movimiento voluntario. No necesariamente lo presentan todos los pacientes.
  • Rigidez muscular: Resistencia a mover las extremidades, hipertonía muscular.
  • Bradicinesia: Lentitud de movimientos voluntarios y automáticos. Falta de expresividad de la cara. Escritura lenta y pequeña (micrografía). Torpeza manipulativa.
  • Anomalías posturales: Inclinación del tronco y la cabeza hacia delante. Codos y rodillas están como encogidos.
  • Anomalías al andar: Marcha lenta, arrastrando los pies. A veces se dan pasos rápidos y cortos (festinación), con dificultad para pararse. Episodios de bloqueo (los pies parecen que están pegados al suelo).
  • Trastorno del equilibrio: Reflejos alterados, fáciles caídas. insomnio para coger el primer sueño, sueño muy fragmentado en la noche, despertarse muy temprano y no volver a dormirse, pesadillas vívidas, gritos nocturnos, somnolencia diurna…

Síntomas no motores

  • Trastornos del sueño: insomnio para coger el primer sueño, sueño muy fragmentado en la noche, despertarse muy temprano y no volver a dormirse, pesadillas vívidas, gritos nocturnos, somnolencia diurna.
  • Dolores de tipo muscular o articular.
  • Fatiga, agotamiento fácil, cansancio crónico.
  • Estreñimiento.
  • Hipotensión arterial.
  • Falta de control de la orina (incontinencia o urgencia miccional).
  • Problemas sexuales. Generalmente falta de deseo sexual, impotencia o frigidez, aunque también se puede dar justo lo contrario: excitación excesiva de deseos sexuales o eyaculación retardada o retrógrada.
  • Trastornos depresivos, ansiedad, apatía.
  • Sudoración excesiva y crisis de dermatitis seborreica.
  • Trastornos respiratorios.
  • Trastornos de la deglución (se traga mal y solo semi-líquidos).
  • Sialorrea (exceso de salivación).
  • Trastornos oculares: sequedad de ojos, picor, visión doble, falta de enfoque visual.
  • Enlentecimiento de las funciones psíquicas (bradipsiquia): Reflejos alterados, fáciles caídas. insomnio para coger el primer sueño, sueño muy fragmentado en la noche, despertarse muy temprano y no volver a dormirse, pesadillas vívidas, gritos nocturnos, somnolencia diurna…

¿Cómo se detecta?

  • Dolores articulares-reumatológicos.
  • Cansancio (que se suele achacar al exceso de trabajo, etc.)
  • Arrastrar un pie.
  • Dificultades al escribir (letra pequeña e ilegible).
  • Cuadro depresivo de larga duración.

En estos casos no es infrecuente que el paciente visite a diferentes especialistas (traumatología, reumatología, cirugía vascular, etc.) antes que a neurología.

Las pruebas complementarias que se suelen solicitar (RMN cerebral, TAC craneal) no suelen mostrar alteraciones específicas, sirven para descartar otras causas (procesos tumorales cerebrales, hemorragia o isquemia cerebral…). El SPECT cerebral es la prueba de neuroimagen que identifica los receptores pre y post-sinápticos de la dopamina evaluando la integridad del sistema nigroestriado.

El neurólogo realiza el diagnóstico de la enfermedad de Parkinson con la exploración clínica del paciente. Existen unos criterios diagnósticos de apoyo como son la respuesta a la medicación con levodopa, evolución típica del cuadro clínico o la alteración en el SPECT cerebral.

¿Cómo es la progresión de la enfermedad?

Cada persona que vive con una enfermedad lo hace de manera única. Además, una misma persona va variando la forma de vivir y relacionarse con la enfermedad a medida que la misma evoluciona. Estas particularidades se observan especialmente en el caso de quienes viven con el Parkinson. A pesar de tener síntomas comunes, hay quienes presentan un tipo de síntomas más que otros y la enfermedad puede evolucionar con distinta magnitud.

Esto depende de muchos factores, entre los que se encuentran la edad de la persona, los beneficios que se obtiene de las medicaciones y por supuesto, su actitud frente a las pautas que se han comprobado que mejoran su condición: el ejercicio físico, las actividades placenteras, el buen descanso, una nutrición balanceada y la ayuda psicológica si es que se hace necesaria.

Aunque sabemos que los síntomas del Parkinson se originan por un problema que se ubica en el cerebro, los efectos de la enfermedad involucran muchas otras funciones del cuerpo. Por un lado, pueden aparecer dificultades en la realización de algunos movimientos que se producen con mayor lentitud, temblor y rigidez, y tal vez algunos cambios anímicos y de concentración.

Cuando a una persona le diagnostican el Parkinson, una de las mayores preocupaciones es la incertidumbre acerca de cómo será la evolución de la enfermedad. Existen escalas que sirven para establecer el estadio evolutivo y su progresión. Su principal utilidad es realizar un seguimiento sobre como evoluciona la enfermedad en una persona desde el momento del diagnóstico hasta la etapa en la que los síntomas se hacen más severos.

Las primeras etapas se vinculan a la aparición de los síntomas desde un solo a ambos lados del cuerpo. Luego se observan problemas en el equilibrio y la marcha, hasta la necesidad de asistencia para realizar los principales movimientos con autonomía. A continuación incluimos un desglose de las etapas del Parkinson:

Etapa uno

Durante esta etapa inicial, la persona presenta síntomas leves que generalmente no interfieren con las actividades diarias. El temblor y otros síntomas de movimiento ocurren en un solo lado del cuerpo. Se producen cambios en la postura, la marcha y las expresiones faciales.

Etapa dos

Los síntomas comienzan a empeorar. El temblor, la rigidez y otros síntomas del movimiento afectan a ambos lados del cuerpo. Pueden ser evidentes problemas para caminar y una mala postura. La persona aún puede vivir sola, pero las tareas diarias son más difíciles y largas.

Etapa tres

Se la considera una etapa intermedia. La persona comienza a tener dificultades con el equilibrio y lentitud en los movimientos. Las caídas son frecuentes. La persona todavía es completamente independiente, pero los síntomas afectan significativamente actividades como vestirse y comer.

Etapa cuatro

En este punto, los síntomas son graves y limitantes. La persona puede requerir un andador. La persona necesita ayuda con las actividades de la vida diaria y no puede vivir sola.

Etapa cinco

Esta es la etapa más avanzada. La rigidez en las piernas puede hacer que sea imposible pararse o caminar. Se requiere ayuda permanente para moverse con autonomía.

Cuando una persona que vive con el Parkinson conoce estas escalas, debe recordar lo que se viene planteando en este artículo desde el comienzo: que todos los pacientes con la enfermedad de Parkinson son distintos, y tal vez varios de ellos nunca lleguen a tener algunos de esos síntomas, otros desarrollen algunos antes o con mayor intensidad que otros. Tampoco se conoce cuánto tiempo dura cada una de las etapas en las que se clasifica la escala.

Si bien los tratamientos existentes en la actualidad todavía no han conseguido detener completamente la evolución de la enfermedad, se han desarrollado nuevos tratamientos para controlar los síntomas. Eso permite que la progresión de los estadíos sea cada vez más lenta.

Por otra parte, las investigaciones científicas vienen desarrollando un tipo de medicina de precisión o medicina personalizada que apunta a adaptar los tratamientos a la composición genética de cada persona.

La medicina de precisión tiene como objetivo personalizar la atención médica con decisiones y tratamientos adaptados a cada individuo. Eso permitirá ir desarrollando alternativas especiales para cada paciente con nuevas posibilidades para mejorar el manejo de

Les dejamos un resumen y algunas sugerencias relacionadas al tema:

  • La evolución de la enfermedad de Parkinson depende de distintos factores y cada persona en única al respecto. Hay muchas cosas que no se saben sobre la enfermedad, pero sí está comprobado que mantenerte activo haciendo ejercicio físico, participar de espacios que te permitan ejercitar tu cuerpo y tu mente y buscar actividades que te den placer, son factores protectores para disminuir la progresión de los síntomas.
  • Las escalas que establecen las etapas de progresión de la enfermedad son un modelo para que los profesionales puedan hacer el seguimiento de la evolución de cada paciente. No es conveniente hacer comparaciones entre la evolución de los síntomas de una persona con otra, porque cada proceso es particular.
  • La medicina personalizada utiliza el perfil genético de un individuo para  seleccionar los tratamientos que más lo beneficien. En consecuencia, si en la actualidad no es posible predecir la velocidad con la que progresan los síntomas de una persona que vive con el Parkinson, los avances que se espera que se realicen a partir de la medicina personalizada prometen mejores pronósticos y tratamientos para manejar la enfermedad.

Fuente: https://www.parkinson.org/espanol/blog/Las-etapas-del-Parkinson